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K’ayb’äl/Mercado/Market

Mágica Cotidianidad: Una reflexión sobre los mercados como espacios de resistencia

Mercado de Santa María de Jesús. En la foto de izquierda a derecha Angélica Telón, María Telón Rojo y Nathalia Hernández Ochoa.
Esta foto fue tomada por José Modesto Guardado Gavarrete en el mes de diciembre del 2018. Este fue uno de los momento fue clave para ver, sentir y pensar sobre el mercado como un lugar de resistencia. Reflexionar sobre mi relación con estos espacios y por fin, ver con el alma para identificar la magia de la cotidianidad. Espero que estas palabras e imágenes me permitan comunicar este sentir.

¿Achike nak’ waj Chula? / ¿Que va a llevar Chula?

¿Tak’ waj a banana? / ¿Va llevar banana?

¿Tak’ waj a ch’öp?/ ¿Va llevar piña?

¿Tak’ waj a uva? / ¿Va a llevar uva?

Cuando transito los mercados de Santa María de Jesús y de la Antigua, Guatemala siento como si floto en un universo de colores, sabores y texturas. Escucho las voces de mujeres que provienen de múltiples direcciones ofreciendo frutas, verduras, hierbas, granos y otras comidas en Kaqchikel y Español por igual.

Transito, abro los ojos, pongo atención a sus palabras y suspiro profundamente porque yo quisiera comprarle a todas por igual. Es como flotar en universo colorido donde entiendo la mitad de las palabras, lo que se convierte en un juego de adivinanza. ¿Cual será el posible significado de las conversaciones que se tejen a mi alrededor?

Ya tengo una estrategia de compra, para las frutas y las hierbas me gusta ir al mercado de Santa María de Jesús o también conocido como Jun Ajpu (su nombre en Kaqchikel). Soy compradora fiel de Doña María Telón para las frutas y las hiervas se las compro a Doña Juanita quien vende siete montes los días de mercado. He tratado de hablar con ella sobre las propiedades de los siete montes pero no escucha bien así que cuesta la comunicación, pero siempre intercambiamos sonrisas. En fin, según lo que veo, el manojo de siete montes lleva: ruda, hierbabuena, chilca, albahaca, manzanilla, romero y salvia.

Para comprar granos, vegetales y otros alimentos prefiero ir al Mercado de la Antigua porque la terminal de buses queda a la par y así no tengo que cargar mucho. Me gusta caminar en los pasillos estrechos viendo por todos lados. La venta de flores me enamora y las candelas multicolores me distraen del objetivo principal: comprar comida.

El puesto de frutas más grande en el mercado de Santa María de Jesús es el puesto de María Telón Rojo , quién además de ser una actriz prolífica en cine y teatro, es madre de cuatro y la primer mujer que empezó a vender en el mercado. Gracias a su visión e iniciativa, ahora el mercado tiene muchos puestos que lo mantienen próspero, lleno y con mucho movimiento.

¿Pero, el mercado en Latinoamérica es algo tan cotidiano, no? Entonces, ¿Por qué este espacio se ha convertido en un lugar tan significativo y de goce para mí? A veces me parece hasta mágico.

Bueno, tengo que confesarles que yo crecí en San Salvador. Mi mamá tenía una pupusería y me acuerdo que ella iba al mercado para comprar tomates para salsa y repollo para curtido. Durante mi niñez, el mercado no era un espacio mágico como ahora, más bien, era un poco fastidioso. Me daba pena que mis amigas supieran que yo iba al mercado y no al súper, como todas ellas. Mi mamá tenía amigas en el mercado modelo, en los puestos de carnes, verduras y otros, pero de la que más me acuerdo es de la señora a la que le compraba tomates y repollos, por supuesto. Siempre platicaban y socializaban antes de hacer la transacción. Mi única motivación de ir al mercado con mi mamá era la esperanza de que me comprara unas botonetas o yuquitas mientras esperaba a que el ritual de las compras terminara.

De niña nunca cuestioné de donde venía mi incomodidad de ir a comprar al mercado, pero ahora lo sé. Se podría describir como violencia de clase o clasismo. ¿Cómo así? Preguntaran muchos. Bueno, reflexionemos un poco sobre las siguientes expresiones despectivas que se usan comúnmente: “pareces vieja mercadera”, “las ventas de las Marías”, “pareces señora de mercado”. ¿Y que tal ese imaginario colonial donde los mercados son para la gente pobre y/o para las mujeres indígenas?

Sé que estas expresiones e imaginarios no son totalmente ajenas para nadie que ha vivido en Centro América. Sé que lo has escuchado, lo has dicho, lo has pensado y hasta lo has normalizado. Estos son comentarios denigrantes y ofensivos que demuestran la violencia de clase y raza que existe en nuestras sociedades Centro Americanas.

Viviendo como adulta en Guatemala, reflexiono y me doy cuenta que por comentarios violentos como estos, es que me daba pena decir que mi mamá compraba en el mercado, siendo una niña mestiza de clase media en San Salvador, El Salvador. Este caso no es particular de un país, es un fenómeno social por medio del cuál se ejerce la violencia de clase, raza y género donde las más afectadas son las mujeres pobres e indígenas.

He estado viviendo en Guatemala por casi cuatro meses y transitar los mercados de Santa María de Jesús y el de Antigua me trajeron estas memorias dolorosas y hoy quiero reflexionar con ustedes que implica desaprender el clasismo y racismo en nuestras vidas. Para esto, voy a usar el espacio del mercado.

Cangrejos morados luchando por su libertad, también parte de la venta de María Telón Rojo. Estos colorídos cangrejos sólo aparecen los días de mercado que son los martes, viernes y domingos .

Ahora que soy más consiente de la violencia de clase, raza y género (entre otras) en la que vivimos, el mercado se ha convertido en un espacio aún más mágico para mi porque reconozco que es un espacio de resistencia. Sí, de resistencia en contra del capitalismo global, de la alienación del trabajo, y por supuesto, es un espacio generador de recursos para las mujeres negociantes.

El Capitalismo global ha buscado homogenizar nuestras preferencias como consumidores. Nos ha vendido la idea que todo lo que viene de Estados Unidos o de Europa es más valioso (simbólicamente y materialmente), de mejor calidad, y lo que debemos desear, sin importar el costo. Nos obliga a hacer todo lo humanamente posible por consumir lo que está de moda y al mismo tiempo, nos cierra los ojos y a veces, hasta el corazón, para apreciar nuestros propios productos, nuestras costumbres y nuestra culturas como pueblos de las Américas.

Otra gran característica del capitalismo global es la alienación del trabajo, donde la persona es totalmente separada de la producción del producto. Toda su labor es para los dueños del capital, la infraestructura, es decir las grandes empresas multinacionales. Las ventas del mercado permiten la especialización y honran el conocimiento de quienes venden, ya que ellas conocen o hacen sus productos. Por ejemplo, la señora que vende hierbas conoce sus propiedades, te puede ayudar si tenés un malestar. La que vende candelas, sabe para que sirve cada color, para atraer algo a tu vida o repelerlo. Las que venden comida, conocen los ingredientes, las recetas, etc. Esto permite que haya un intercambio que va más allá de la transacción económica, nos permite conectar como seres humanos. El otro aspecto que me parece importante resaltar, es que el dinero o la ganancia va directamente a sus bolsillos.

Los mercados locales también pueden ser interpretados como espacios que generan muchos recursos para las mujeres que venden y compran ahí. Además de generar ingresos económicos directos para las que venden, también forman redes sociales y un espacio seguro donde se pueden desenvolver, comunicar y expresar.

De alguna forma, me parece que los mercados también son un espacio de resistencia en contra de la homogenización de la economía, la sociedad y la cultura. Es como un residuo o legado de un pasado en donde la economía era más solidaria, donde el intercambio y redes personales eran mecanismos fuertes para ayudarnos los unos a los otros. Era una estrategia de supervivencia y a veces puedo sentirlo mientras camino en mercados ocupados. Por estas y muchas otras razones es que los mercados me parecen lugares mágicos de sentires y estéticas muy propias de Latinoamérica.

La próxima vez que necesiten ir de compras, consideren agarrar sus canastas, bolsas o mochilas y vayan al mercado. Usen todos sus sentidos y piensen que la magia de este lugar está en cada puesto, en cada persona que compra, en cada acto que se opone al capitalismo global y su consumismo masivo. Desaprendamos comportamientos coloniales de superioridad e inferioridad en cuánto a personas, espacios y productos. Apreciemos los mercados por ser una forma de resistencia y resiliencia en contra del capitalismo, el racismo y el clasismo colonial que está tan arraigado en nuestra cotidianidad.

Por eso, seamos consientes y mantengamos nuestros mercados vivos, prósperos y mágicos.

Grupo de amigas actualizándose con las noticias de la semana mientras realizan sus compras en medio de risas, colores y texturas. Qué gusto fue escuchar sus voces alegres y ver sus caras risueñas. Siento que así , si da gusto comprar comida.

Mercado de Santa María de Jesús

Un día de mercado en el mes de septiembre, 2019

Iguana en pepita, uno de los platillos favoritos en Santa María de Jesús. Se vende muy rápido, poquito a poquito, se termina.
Chorizos escandalosos. Con una tortilla recién salida, se van en un dos por tres.
Movimiento de la tarde, después de la escuela. Todas/os las/os estudiantes pasan por el mercado por una chuchería o golosina camino a casa.
Tres amigas transitan el mercado platicando dinámicamente sobre su día en la escuela.

Aprendamos un poco de vocabulario en Kaqchikel

Como algunos de ustedes saben, estoy aprendiendo el idioma Maya Kaqchikel y el primer vocabulario que aprendí, fue el del mercado porque es un espacio de reflexión, conexión y resistencia para mí.

Aquí les comparto algunas palabras y frases que he aprendido en estos meses.

K’ayb’äl/Mercado: ¿Achike k’o pa jun K’ayibäl?/ Qué hay en un mercado?

• K’ayinel: Vendedor/a
• Loq’onel: Comprador/a
• K’ayij: Venta, Mercadería
• Wachinäq: Mercadería, cosas en venta
• Kantel: Candelas
• Siete Montes: Wuqu’ Q’ayis
• Hierbas: Q’ayis

Q’utum/Comida

Jeq’ul: Frutas

• Chöp: Piña
• Xna’j: Naranja
• Saq’ul: Banano
• Q’ana Tzu’ub’: Mango
• Turas: Durazno
• Nimamixku’: Manzana
• Tulul: Zapote
• Kaqatonka: Fresa
• Kaqaq’oq: Sandía
• K’ox: Coco
• Q’anum: Jocotes
• Atapa’l: Nances
• Oj: Aguacate
• Mayatze: Chicos (en Guatemala) (Nísperos en El Salvador)

Ruwäch Ichaj: Verduras


• Q’oq’: Chilacayote
• Tzetz: Pepino
• Xkoya’: Tomate
• Is/papas: Papas
• K’ix: Güisquil
• Xnakät: Cebolla
• Anx: Ajo
• Ik: Chile
• Äj: Elote
• Oköx: Hongos

Chikopi: Animales


• Iwan: Iguana
• Tuchin: Armadillo
• Wakx: Vaca (carne de vaca: Ti’ïj)
• Aq: Cerdo
• Cordero: Karnel
• Äk’: Pollo
• Q’ol: Chompipe
• Chom: Camarones
• Kär: Pez, pescado

Conversación

¿Achike nak’waj? / ¿Qué va a llevar?

Tab’ana’ ützil, Taya’ jun Chöp, ¿Jaro’ rajil? / Por favor, deme una piña, ¿Cuánto cuesta?

Matyöx / Gracias.

¿Achike niqa chawäch pa k’ayb’äl? / ¿Què te gusta del mercado?

Niqa chi nuwäch ri Jeq’ul, jantape / Me gustan las frutas, siempre.

¿Achike nawajo’ natij pa K’ayb’äl? / Qué te gusta comer en el mercado?

Mercado de Antigua

Esta es una recopilación de diferentes días de mercado en Antigua, Guatemala desde Julio a Septiembre del 2019.

Mi puesto favorito en el mercado de Antigua es el de las velas. Los colores, las formas y texturas. Además la chica que las vende es muy atenta y conocedora sobre el significado de los colores.
Otro de mis puestos favoritos. Chile guaque e incienso pero esta foto solo cubre la cuarta parte de este puesto. Tiene mucha variedad de granos, fruta y vegetales secos y hierbas.

Nota: Sé que la descripción de mi blog se enfoca en el teatro de las mujeres Maya Kaqchikel y mujeres Mestizas en Guatemala, pero también mi experiencia como investigadora y mi cuerpo que transita en estos espacios permiten un ejercicio de reflexión y aprendizaje. Espero que mis palabras generen incomodidad, reflexión y voluntad política para trabajar por una vida libre de violencia para todas, todos y todes.